Modo Avión (Lichis)

El comandante Lichis y su tripulación (Pete Thomas, Jerry Marotta, Marc Ribot…) les dan la bienvenida. Durante el despegue, en el que el avión regateará por enésema vez al destino, iremos directos al sol y no podía ser de otra forma. Suena a rock&roll, claro. Suena a rock&roll porque es rock&roll.

Una vez el comandante lo considere, podrán desabrochar los cinturones y Salir a asustar. Pueden adentrarse en este tema y recordar discos, por ejemplo, de Tom Petty. El sonido, el ambiente y el humo presentan a un Lichis invernal, como aquellos cantantes de folk que, sin saber cómo pero si por qué, traspasan la línea.

Comiencen a disfrutar del viaje. Ya les han dado la pautas de evacuación en caso de catástrofe. Son demasiadas Horas de vuelo y siempre hay algo que hacer. Podemos comprar un disco tan solo por la portada (y si la pone a su servicio el enormérrimo Max Capdevila, es obligatorio) .

Pónganse las gafas de sol y pidan, ahora, una cerveza a la azafata. Ábranla, beban tres tragos y digan lo alto que deseen “life is beatiful“. Repítanlo tantas veces como deseen. Siéntanse como si vivieran en un wéstern protagonizado por Dylan y John Goodman. Y Tan felices.

La tripulación anuncia que están surcando el océano. Noten como las pulsaciones bajan, el tempo se agarra y sufran falta de pragmática. Quizá han bebido demasiado. Pero  no tanto como ese caballero de los Tics raros. Botas, pelo largo, barbudo, desaliñado ¡no es Billy Gibbons! pero tampoco tiene a Dios de su lado.

El comandante solicita que se abrochen nuevamente los cinturones. Van a pasar una zona de turbulencias. Tal vez Buenos Aires tatúa en el interior de quien la escucha “fugitivo de la cara oculta de la suerte”.

Si miran por la ventana pueden observar ya la madrugada. Bajas temperaturas y condensación en los cristales. Un nuevo resurgir. Un día que muere y nace nuevamente, luces y sombras enfrentadas pero que no pueden existir uno sin otro. Enemigos merecidos.

No pregunten más cuándo y dónde aterrizará este avión. La tripulación no sabe nada y el comandante hace un rato que se ha echado a dormir. Disfruten del viaje mientras dura: quizá no importe tanto a dónde van ni de dónde vienen. Quizá solo importe sobrevivir mientras la vida les permita encender el Modo Avión.

 

The Shepherd’s dog (Iron&Wine)

fotoefectos.com__final_658931077298_Llevaba tiempo pensando en escribir sobre Samuel Beam (Iron&Wine). Llevaba tiempo decidiendo sobre qué LP realizar el post y no caer en los tópicos de este cantante y compositor de folk.

Descubrí Iron&Wine, como he descubierto gran cantidad de música, a través de una serie de televisión. En concreto, el capítulo final de la cuarta temporada de House. La voz, la guitarra sucia, la letra y el ambiente que todo ello daba al momento me invitaron a ir rápido a buscar algo suyo. Tres meses después me había hecho con toda su discografía (lamentablemente cara porque en España no se vendían sus discos hasta que uno de sus temas se escuchó en la película Crepúsculo).

The Shepherd´s dog es el tercer disco de este nativo de Carolina del Sur y se publicó en 2.007.

Me enganché a White tooth man como si no hubiera un mañana. Había algo oculto y, casi, tenebroso en ese tema. Carousel o Innocent Bones daban un giro en mitad del disco y dejaban paso al famoso tema Boy with a coin.

Resurrection Fern es, sin lugar a dudas, la canción más simple pero completa del disco (y diría de su carrera). Sin cambios de ritmo y una letra que tampoco acompaña a llevarnos al más allá se levanta este gigante de casi 5 minutos de duración.

Sé que no es un artista demasiado conocido por el público de este país y es por ello que la canción que dejaré será la más famosa, para que digáis “¡anda, me suena!” y si bien es un tema espectacular, para los más puristas es motivo suficiente odiarla solo porque sale en una película juvenil (¿qué quiere que le diga, Sr. Crítico? Mi disco favorito de Tom Petty es She´s the one (post sobre el disco en este blog) y no es precisamente la BSO de una película de culto…)

Espero que, si os gusta, os adentréis en la discografía de este señor barbudo con cara de simpático porque merece -y mucho- la pena.

Con derecho a… (Rozalén)

Sin título“Mañana, dice, al salir el sol se habrá borrado -para siempre- del colchón tu olor.”

Y así comienza, con toda la fuerza que pueden traer los galopantes vientos de La Mancha, el álbum debut de Rozalén.

Recuerdo la primera vez que me enfrenté a este disco. Y sí. Digo bien. Me enfrenté. La voz de María Rozalén me dejó en fuera de juego. Fue una batalla interna. Un buen amigo dejó en la mesa su última compra: Con derecho a… y me obligó a quitar a Brenda Lee. Para mi, era ya, una enemiga en mi territorio.

Tardé medio café y dos cucharadas de azúcar en enamorarme de una mujer que nace cuatro días antes que yo. Recuerdo engancharme a ella mientras sonaba “Comiéndote a besos“. Una declaración de amor y pundonor, llevados al horizonte donde las palabras bailaban (también).
Repasamos el disco hasta en tres ocasiones. Una por desvirgarme. Otra por placer y una tercera, sinceramente, por no levantarme a preparar otro café.

Pensé, apagando un cigarro, “Las hadas existen” suena tanto a Joan Baéz. Quizá ni lo haya escrito pensando en ella y sin intenciones revolucionarias, pero ¡joder! suena tantísimo a Baéz. Lo tiene todo.

Apuro el café y esucho, por primera vez, “Alivio“. Me acaban de desnudar. Todo el rock, todas la posturas, todas las maneras y todo los límites se desploman. Quedo a los pies de una melodía tan sencilla como magnífica. Sin que ella lo sepa acaba de aparecer en el salón. Su voz se mezcla con los hielos que rompen el vaso al tragar.

Aterrizamos, al fin. Dos días después su disco está danzando entre mi colección. No hago nada sin pasar por los “Susurros de papel“, “para los dos” o “levántante“. Su disco, culpa de mi enfermiza manía de ordenarlo todo, se acuesta entre discos de los Stones y Tom Petty.

Quien siguió la consiguió, claro. ¿Quién nos iba a decir, si no, que la magia es inmortal?

She´s the one (Tom Petty and the Heartbreakers)

tpEn el año 1.996 Tom Petty y su banda, The Heartbreakers (que su nombre no puede ser más americanazo americano) publican un álbum de estudio para la BSO de la película del actor y director Edward Burns: She´s the one (pincha aquí para ver ficha de la película)

Me gusta recoger este álbum porque no es habitual que, en los recopilatorios, se incluyan canciones del disco. Temas como Walls, Zero from Outer Space, California o Angel Dream no pueden pasar desapercibidos en la obra de Tom Petty.

A su lado, como no, la mágica guitarra (a veces de 12 cuerdas) de Mike Campbell. Una delicia de disco para los sentidos.