Con derecho a… (Rozalén)

Sin título“Mañana, dice, al salir el sol se habrá borrado -para siempre- del colchón tu olor.”

Y así comienza, con toda la fuerza que pueden traer los galopantes vientos de La Mancha, el álbum debut de Rozalén.

Recuerdo la primera vez que me enfrenté a este disco. Y sí. Digo bien. Me enfrenté. La voz de María Rozalén me dejó en fuera de juego. Fue una batalla interna. Un buen amigo dejó en la mesa su última compra: Con derecho a… y me obligó a quitar a Brenda Lee. Para mi, era ya, una enemiga en mi territorio.

Tardé medio café y dos cucharadas de azúcar en enamorarme de una mujer que nace cuatro días antes que yo. Recuerdo engancharme a ella mientras sonaba “Comiéndote a besos“. Una declaración de amor y pundonor, llevados al horizonte donde las palabras bailaban (también).
Repasamos el disco hasta en tres ocasiones. Una por desvirgarme. Otra por placer y una tercera, sinceramente, por no levantarme a preparar otro café.

Pensé, apagando un cigarro, “Las hadas existen” suena tanto a Joan Baéz. Quizá ni lo haya escrito pensando en ella y sin intenciones revolucionarias, pero ¡joder! suena tantísimo a Baéz. Lo tiene todo.

Apuro el café y esucho, por primera vez, “Alivio“. Me acaban de desnudar. Todo el rock, todas la posturas, todas las maneras y todo los límites se desploman. Quedo a los pies de una melodía tan sencilla como magnífica. Sin que ella lo sepa acaba de aparecer en el salón. Su voz se mezcla con los hielos que rompen el vaso al tragar.

Aterrizamos, al fin. Dos días después su disco está danzando entre mi colección. No hago nada sin pasar por los “Susurros de papel“, “para los dos” o “levántante“. Su disco, culpa de mi enfermiza manía de ordenarlo todo, se acuesta entre discos de los Stones y Tom Petty.

Quien siguió la consiguió, claro. ¿Quién nos iba a decir, si no, que la magia es inmortal?

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Exile on Main St. (Rolling Stones)

3Publicado en el año 1.972, el disco Exile on Main St. se convierte en un icono de la amplísima discografía de los británicos. La crítica no acogió el álbum con los brazos abiertos por considerarlo desarmado y con claras evidencias de una mala producción. Quizá –y esto ya es conjeturar con libertad- se debe a que su creación coincide en el tiempo con el exilio de los Stones al sur de Francia, a los excesos y el comienzo del noviazgo duradero de Keith Richards con sus medicinas.

Aún no había aterrizado en el grupo Ron Wood, al que aún le quedarían dos años más antes de llegar a la banda. La guitarra queda al servicio, pues, de Mick Taylor (del que dicen que escribió el tema Ventilator Blues, presente en el disco).

En los vientos acompaña uno  (para un servidor)  de los mejores saxofonistas de la historia de la música: Bobby Keys.

Sea como fuere y aunque las críticas no fueran benevolentes con aquellos chichos raros, lo cierto es que Exile on Main St. es uno de los mejores LP que se han publicado en los anales del rock&roll.

El tema del link pertenece al tema “Rocks off” con el que abre el álbum. Extraño, con un sonido muy trabado pero con la dureza y personalidad de los Rolling Stones.