Abbey Road (The Beatles)

Sin títuloAbbey Road no es solo una cara bonita. Ni una portada para la posteridad. Abbey Road es el último álbum de estudio, producido por el quinto Beatle (George Martin).

Todo lo que rodea a los Beatles tiene una repercusión mundial. Es evidente que, todo lo que rodea a Abbey Road mantenga esa exigencia, cuasi dramática, de esforzarse por obtener el detalle, la impresión, la imagen y la anécdota.

Pero Abbey Road es un álbum maduro. Algunos consideran la cumbre de los cuatro magníficos. Un LP donde George Martin propone a Paul McCartney que deje volar su imaginación instrumental y se despoje de estereotipos. Lennon compone temas aguerridos y con cuidadas letras, conforman la base de este disco como Come Together, por ejemplo. Ringo complementa la obra componiendo Octopus´s Garden, una suerte de balada folk. Y George (“¡ay! George” que diría la Sra. Mildred –humor viejuno-) saca a la luz dos de sus temas más rentables mientras formó parte de los Beatles: Here comes the sun y Something.

Una genialidad de George Martin pone el sello a un disco que, digan lo que digan, también es una cara bonita.

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Money and Cigarettes (Eric Clapton)

2Cada año que pasa me fascino más (y más) por la figura de Slowhand (mano lenta). Los de mi generación hemos visto a un Eric Clapton explotando con un Unplugged lleno de virtuosismo y tonos tenues de voz. La imagen que tengo de Clapton es de un hombre mayor, con canas, gafas de culo de vaso y una canción tan maravillosa como vanagloriada de la cual desconocía por completo su significado: Tears in heaven. Años después descubriría que ese tema lo compuso 9 meses después de fallecer su hijo con cuatro años al caer desde un rascacielos de Manhattan. Nunca más volvió a sonar igual aquella canción para mí.

En 1.983, en plena efervescencia interpretativa de Clapton, publica un LP titulado Money and Cigarettes. Es uno de mis discos favoritos del británico. Quizá es uno de los álbum con menos trasfondo pero, a mi juicio, es uno de los que más garra tiene.

La portada del disco, mitomanías al margen, justifica lo que pudiera haber en su interior. Clatpon fuma al lado de una stratocaster fundida. En palabras del propio artista, el disco llegó en el momento en el que su horizonte palidecía entre cigarros y dinero, siendo aquello lo único que le quedaría.

Temas que luego fueron grandes éxitos como I’ve Got A Rock ‘N’ Roll Heart o Pretty Girl dan color (y guitarra) a un álbum lleno de sorpresas para aquellos que, nacidos en los 80, no conocíamos la faceta más rockera de aquel señor de pelo blanco y gafas de culo de vaso.

Ahora que anuncia que se retira de los escenarios (uno más) no podemos olvidarnos que aquel “amigo infiel” de George Harrison era capaz de hacer cosas como esta.

¡ Mano lenta también es rock&roll!

Los Zigarros (Los Zigarros)

Sin títuloEl rock español está de enhorabuena. Dejó el mástil Miguel Ríos pero aparecieron en escena los hermanos Tormo (Ovidi y Álvaro) para no dejarnos desamparados.

Los Zigarros toman el pulso con su primer trabajo. Rock&roll puro. Sin aditivos ni falsos telones que inviten a todos los públicos. Si no te gusta mover las caderas o el pie en la barra al ritmo de “hablar, hablar, hablar para no decir nada/ bailar, bailar, bailar hasta el amanecer…” no compres el álbum.

Influenciados por los dioses del Olimpo como George Harrison, Eric Clapton, AC/DC, Carlos Segarra o Los Rodríguez, su música tiene letras redondas, historias con un principio y final. El disco, producido por Carlos Raya, recuerda a aquellas primeras grabaciones de M-Clan (Un buen momento, por ejemplo) y te invita a saltar con Hablar, hablar, hablar, Cayendo por el agujero o Voy a bailar encima de ti. Luego te llevan a un terreno más íntimo con Tras el cristal o con Desde que ya no eres mía.

Sea como sea, estos Zigarros si son recomendables y no hacen daño a la salud. Al menos no a la respiración. Desconozco si afectan a la mental y, como dicen ellos mismos: “El mundo está muy necesitado de rock&roll”

The Concert for Bangladesh (George Harrison & friends)

Sin títuloVivimos en una época de festivales pastel. Festivales con fines lucrativos dispuestos al servicio de ciudadano con carteles que dan pena. Festivales propuestos desde las esferas de los medios de comunicación donde el fin es subir a la palestra a tipos que ya no los desean escuchar ni en el bar de su barrio. Y así comienza la semana de discos en directo de Bonus Track.

En 1.971, los habitantes de Bangladesh recibieron el apoyo, en forma de concierto, de grandes artistas de reconocido prestigio. El concierto, celebrado en el Madison Square Garden de Nueva York, tuvo como motor principal a George Harrison y Ravi Shankar.

El único Beatle que acudió a la cita fue Ringo Starr. Contó también con la presencia de un Eric Clapton que firmó la peor actuación hasta entonces, encontrándose fuera de ritmo y presencia. También sirvió, el concierto, para que el mundo viera de nuevo a Bob Dylan. De manera fugaz pero estelar. Tan estelar como la presencia en el escenario de Billy Preston.

La mística quintaesencia en la que nos sumerge Harrison alcanza sus cotas más altas en temas como My Sweet Lord, Something o Bangladesh.

(Tenía que abrir la semana de conciertos con algo y ¡sí! soy muy de Harrison)

In Spite of All the Danger (The Quarrymen)

Sin títuloPara este artículo he tenido que mentir. Solo un poco. El disco no tiene título. En 1.958, unos jóvenes John Lennon, Paul McCartney y George Harrison acompañados de Duff Lowe y Hanton, son los integrantes de la antesala de The Beatles: The Quarrymen.

El disco, que contiene dos canciones, fue grabado en unos estudios de Liverpool. El tema que contiene la cara “A” del vinilo fue un tema consensuada por todos los miembros de la banda: That´ll be the day de Buddy Holly.

El dueño del estudio, Percy Phillips, no permitió que el grupo ensayara para grabar la canción que rellenara la cara “B”. Las (benditas) prisas obligaron a que McCartney y Harrison se arriesgaran a ofrecer a Lennon que cantara un tema compuesto por ellos mismos. Así quedó, entonces, las guitarras de McCartney y Harrison, los coros de este último y la voz de Lennon. Su primera grabación por 15 chelines: In Spite of all the Danger.

In my life (George Martin)

3Hablar de George Martin es hablar del éxito rotundo de los Beatles. De la producción, del arreglo y de la fantasía entrópica de las canciones de los de Liverpool.

En 1.998, inmerso en su estudio y acompañado de personajes y artistas tan variopintos como Jim Carrey, Phill Collins, Sean Connery, Robin Williams o el aclamado guitarrista Jeff Beck (cuya versión de “A Day in a life” ha conseguido tomar una personalidad propia y fue nominada a los Premios Grammy del año 2.000).

El álbum está lleno de sorpresas y todas ellas agradables. ¿Acaso imaginas a Jim Carrey haciendo una versión de “I´m the Walrus”? Pues existe y puedes ver el vídeo de grabación en plataformas como youtube. Es muy-muy divertido.

George Martin idea cómo hubiera producido y grabado los temas de los Beatles, dejándose llevar por la magia. Cada tema es diferente al anterior y encaja en mundos diferentes.

El Quinto Beatle lo volvió a conseguir.

Gone Troppo (George Harrison)

2La época dorada de George Harrison parecía haber pasado de moda. En 1.982 ve la luz el álbum “Gone Troppo”, la idea de volverse loco dentro de un mundo musical en explosión constante.

El disco está considerado uno de los mayores fracasos del exbeatle si atendemos a las listas de éxitos. Aún así, para el recuerdo, nos dejó temas como Wake up my love, Gone Troppo o la carismática Mystical One.

George Harrison. Mi pequeña gran debilidad.