Balmoral (Loquillo)

Sin títuloTengo 28 años. No llevo tupé. No tengo cazadoras negras ni me pongo gafas de sol por la noche. En algún concierto he gritado “loco” y en otros “Loquillo”, independientemente de la edad que tenga la persona que me acompañe.

Loquillo ha superado –y con nota- barreras de generaciones y estilos. Ha creado himnos inconfundibles que todos cantan y corean. En 2.008 comienza su aventura en solitario (aunque siempre bien acompañado, claro, como el incondible Igor Paskual) con Balmoral.

Apoyado en grandes reconocidos como Carlos Segarra, Jaime Urrutia o Sabino Méndez, Loquillo comienza a componer el que será su disco adulto, la mayoría de edad del rock&roll: los callejones comienzan, parece, a ofrecer algo más de luz.

Pero “el Loco” no pierde la esencia. No esconde el poeta ni el villano. Nos cuela temas con su sello como Línea Clara, Balmoral o La vida es de los que arriesgan.

Es el mítico Johnny Hallyday, poniendo voz al tema Cruzando el paraíso, la guinda de un pastel lleno de recuerdos y preparativos para una batalla por venir.

Al final, Jose María Sanz, lejos –pero cerca- de los Trogloditas, no deja de ser un Loco soñador que vive, como dice en Memoria de jóvenes airados: “al norte del futuro y al sur de la esperanza”.

Los Zigarros (Los Zigarros)

Sin títuloEl rock español está de enhorabuena. Dejó el mástil Miguel Ríos pero aparecieron en escena los hermanos Tormo (Ovidi y Álvaro) para no dejarnos desamparados.

Los Zigarros toman el pulso con su primer trabajo. Rock&roll puro. Sin aditivos ni falsos telones que inviten a todos los públicos. Si no te gusta mover las caderas o el pie en la barra al ritmo de “hablar, hablar, hablar para no decir nada/ bailar, bailar, bailar hasta el amanecer…” no compres el álbum.

Influenciados por los dioses del Olimpo como George Harrison, Eric Clapton, AC/DC, Carlos Segarra o Los Rodríguez, su música tiene letras redondas, historias con un principio y final. El disco, producido por Carlos Raya, recuerda a aquellas primeras grabaciones de M-Clan (Un buen momento, por ejemplo) y te invita a saltar con Hablar, hablar, hablar, Cayendo por el agujero o Voy a bailar encima de ti. Luego te llevan a un terreno más íntimo con Tras el cristal o con Desde que ya no eres mía.

Sea como sea, estos Zigarros si son recomendables y no hacen daño a la salud. Al menos no a la respiración. Desconozco si afectan a la mental y, como dicen ellos mismos: “El mundo está muy necesitado de rock&roll”