Los Zigarros (Los Zigarros)

Sin títuloEl rock español está de enhorabuena. Dejó el mástil Miguel Ríos pero aparecieron en escena los hermanos Tormo (Ovidi y Álvaro) para no dejarnos desamparados.

Los Zigarros toman el pulso con su primer trabajo. Rock&roll puro. Sin aditivos ni falsos telones que inviten a todos los públicos. Si no te gusta mover las caderas o el pie en la barra al ritmo de “hablar, hablar, hablar para no decir nada/ bailar, bailar, bailar hasta el amanecer…” no compres el álbum.

Influenciados por los dioses del Olimpo como George Harrison, Eric Clapton, AC/DC, Carlos Segarra o Los Rodríguez, su música tiene letras redondas, historias con un principio y final. El disco, producido por Carlos Raya, recuerda a aquellas primeras grabaciones de M-Clan (Un buen momento, por ejemplo) y te invita a saltar con Hablar, hablar, hablar, Cayendo por el agujero o Voy a bailar encima de ti. Luego te llevan a un terreno más íntimo con Tras el cristal o con Desde que ya no eres mía.

Sea como sea, estos Zigarros si son recomendables y no hacen daño a la salud. Al menos no a la respiración. Desconozco si afectan a la mental y, como dicen ellos mismos: “El mundo está muy necesitado de rock&roll”

Salitre 48 (Quique González)

qgCuando decidí escribir algo sobre Salitre 48, segundo disco de Quique González editado en 2.001 por Carlos Raya, no sabía cómo abordar el artículo. Personalmente, el mejor disco del rockero español. Entonces entré en la web del artista y decidí copiar lo que el propio Quique González había escrito sobre el álbum. Aficionados o no a la música del madrileño, merece la pena acercarse a su obra, a sus letras y sus palabras.

Cuando pienso en Salitre48 no pienso en una calle; pienso en una playa, en carreteras, en un hotel de Conil de la Frontera, en un par de botas sucias, en puentes que se cruzan en ambos sentidos, en un café del puerto de Mahón, en un ron con coca cola, en el “Wild Thing”, en una bandada de gaviotas en la costa del norte, pienso en primavera, pienso en un otoño de párpados caídos, en un libro de poemas de Bukowski, en un atardecer en Porto Colom, en una colección de lunas llenas, en una verbena de barrio, pienso en mis amigos y en Violeta, en un verso de García Montero que dice, “vivir es ir doblando banderas”. Pieno en bailrinas, en camareras, en peluqueras, en agentes de policía, en cantantes de orquesta, en Susan Sarandon en la última escena de Atlantic City, en Darío Grandineti en El lado oscuro del corazón, pienso en septiembre, pienso en hierba, en olivos, en lolitas de extrarradio, en pájaros mojados, en clubs destartalados, en una estación de tren. Pienso en sesión de madrugada, en viernes por la noche, en una montaña rusa, en ropa interior tendida al sol, en aviones que despegan, en Madrid amaneciendo tras una noche de copas, o caminando por una Barcelona solitaria el día de Navidad. Pienso en un billete de ida a la ciudad del viento, en el sol entrando por la ventana de una casa desvencijada por los ladrones, en un piano tocado con dedos de cemento mientras afuera pasa el carnaval. Cuando pienso en Salitre48 oigo tus pasos subiendo la escalera de madera, cruzar el pasillo, llamar a la puerta, entrar en casa…

El tema del link es el tema que da nombre al disco, “Salitre