Honestidad Brutal (Andrés Calamaro)

Sin títuloNos acercamos, de manera estrepitosa, al final de siglo. En 1.999 se edita el álbum Honestidad Brutal. La carrera en solitario de Andrés Calamaro está más que consolidada entre excesos y el devenir de su arte. El disco consigue mantener en vilo al toro y al torero. Con el anterior LP, Alta Suciedad, levantó a la plaza. Con el siguiente, El Salmón, haría que la plaza (quizá de Plaza Francia) se derrumbara de la ovación.

Honestidad Brutal es el compendio, también, de la orfebrería de Calamaro atreviéndose con todos los palos posibles. Pero el equipo titular es indiscutible. El bajo de Candy Caramelo y las guitarras de Gringui y el mítico Guille Martín (Ráscale Guille-Los Desperados).

Personalmente, fue el primer disco del argentino que llegó a mis manos. Desde entonces estaba obligado a seguirlo hasta los confines de sus eternas canciones. Ya saben, si el rock&roll fuera fútbol, Calamaro sería Maradona. Y punto.

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