Pearl (Janis Joplin)

Sin títuloCuando el 4 de octubre de 1.970 la encontraban sin vida, ni la mismísima Janis Joplin imaginaba que este disco vería la luz. Editado seis semanas después del fallecimiento de la dama hippie, Pearl se convierte desde entonces en el último disco de la norteamericana.

La genuina voz de Janis Joplin nunca se apagó. Nació para ser una leyenda. Cuatro años bastaron para crear el mito.

Pearl no contiene su famosísimo tema Piece of my heart pero pasaría a la posteridad por permitirnos conocer Cry Baby, Buried Alive in the Blues, My Baby, Merecedes Benz o el tema que acompaña a esta entrada (y en la que Joplin aporta la guitarra –y de paso: mi favorita-) Me and Bobby McGee, espectacular adaptación del tema de Kris Kristofferson.

Leí sobre Janis Joplin que nunca cantó una canción dos veces de la misma forma. Es lo que tiene una grabación, que el tema queda impertérrito. Así queda, entonces, Pearl: esperándonos para por siempre.

My way (Frank Sinatra)

Sin títuloClaude François escribe un tema titulado “Comme d´habitude” que mantiene un éxito local, con la relevancia que ello conlleva. Poco más tarde, el polifacético (y no por ello menos canadiense) Paul Anka reescribe la canción y la adapta al inglés para ser interpretada por las grandes voces norteamericanas. Es ahí cuando, en 1.969, aparece el LP “My Way” y Frank Sinatra no puede frenar el cambio de su trayectoria musicial.

El disco está compuesto no solo por el tema principal “My Way”, editado por partida doble en el álbum (uno de ellos en directo). Temas míticos de la carrera de Sinatra como For once in my life o versiones de los Beatles y Simon&Garfunkel como Yesterday y Mrs. Robinson dibujan un disco más que completo.

Uno más de la cuadrilla de los once que hace 55 años cambió la historia de la música cantando relatando de la mejor de las maneras o, al menos, a su manera…  

I am a Bird now (Antony & The Johnsons)

Sin títuloUn mes (a falta de dos días) desde mi última publicación. Fueron los Beatles -no está mal-. Un mes de proyectos y balas en la recámara. Todo en orden. Quería ser honesto conmigo mismo y con vosotros y por ello tuve muy claro desde el principio qué disco quería para el regreso. Llevo todo el mes metido en un bucle. Necesitaba escuchar su voz y el piano. Abrazarme a sus palabras y cerrar los ojos. Escuchar.

Me encanta Antony Hegarty. Desde que lo descubrí versionando a Dylan con Knockin´on Heaven´s door no puedo separarme mucho tiempo de él. No es el alma de la fiesta, correcto. Pero es el alma, sea donde sea. Y cuando necesito tomar carrerilla necesito tenerlo cerca.

I am a Bird now (2.005) es el segundo disco de la banda de Antony Hegarty, conocidos como Antony & The Johnsons. Estos neoyorkinos seducen con diez temas y logran tocar cada uno de los sentidos que pongas en ellos.

Abren el disco con Hope There’s Someone, junto con la versión de Dylan que mencionaba arriba, uno de sus temas más conocidos y que procuraron fama internacional a la banda. Para este segundo disco, cuentan con una colaboración de lujo como es la de Lou Reed -nada más y nada menos-.quien al escuchar la voz de Antony Hegarty, decidió sumarlo a su grupo también para editar un disco en 2.003.

El tema Fistful of love, con la colaboración de Reed, es la demostración que se pueden hacer cosas maravillosas con un ritmo básico. Un tema que corta la respiración por momentos. Los instrumentos se van sumando a medida que los segundos pasan, conformando una orqueta de 4 segundos se duración. Lo demás es reivindicar la clase que llevan en las venas.

Finalmente, el disco pone el broche con el tema Bird Guhl, una suerte de poema espectacular y sencillez musical donde la peculiar voz de Antony nos deja caer, si queremos, al vacío para terminar alzando el vuelo.Ya lo dice la canción: “I’m a bird girl/ And the bird girls can fly”.

Y, por qué no, los pájaros también pueden volar…

 

Abbey Road (The Beatles)

Sin títuloAbbey Road no es solo una cara bonita. Ni una portada para la posteridad. Abbey Road es el último álbum de estudio, producido por el quinto Beatle (George Martin).

Todo lo que rodea a los Beatles tiene una repercusión mundial. Es evidente que, todo lo que rodea a Abbey Road mantenga esa exigencia, cuasi dramática, de esforzarse por obtener el detalle, la impresión, la imagen y la anécdota.

Pero Abbey Road es un álbum maduro. Algunos consideran la cumbre de los cuatro magníficos. Un LP donde George Martin propone a Paul McCartney que deje volar su imaginación instrumental y se despoje de estereotipos. Lennon compone temas aguerridos y con cuidadas letras, conforman la base de este disco como Come Together, por ejemplo. Ringo complementa la obra componiendo Octopus´s Garden, una suerte de balada folk. Y George (“¡ay! George” que diría la Sra. Mildred –humor viejuno-) saca a la luz dos de sus temas más rentables mientras formó parte de los Beatles: Here comes the sun y Something.

Una genialidad de George Martin pone el sello a un disco que, digan lo que digan, también es una cara bonita.

Babel (Mumford&Sons)

Sin títuloLlegó la hora de las bestias. Cuatro animales escénicos, comandados por Marcus Mumford consiguen con dos discos situar el folk en un lugar correspondido en los tiempos que nos acontencen: Mumford & Sons

Babel se publica en 2.012 y despeja cualquier duda. Virtuosos instrumentalmente y con un cuidando las letras brillante, chocan con una puesta en escena sin demasiados aditivos pero con la fuerza de la música.

Los cuatro integrantes del grupo británico, lejos de la impresión que suscitan una formación así, intercambian en directo los instrumentos dejando claro ¡quién manda aquí!

El tema Babel da el pistoletazo al disco. Whispers in the Dark (uno de mis preferidos) marca la línea del álbum. I Will Wait, Holland Road, Hopeless Wanderer o Bellow my feet son otros temas que se pueden disfrutar en el LP.

El videoclip que acompaña al post pertenece al tema Lovers of the light, el que para mi es el tema más redondo del disco. Su videoclip (protagonizado y co-producido por el actor Idris Elba) es una historia que os invito a disfrutar. Aquí tenéis, como decía, la feliz hora de las bestias.

Benjamin Booker (Benjamin Booker)

Sin títuloTarde de descubrimientos.

Parece una moda. No sé si lo es. Lo parece. Hoy en día todo el mundo quiere tocar con Jack White. Pero cuando es Jack White el que quiere que toques con él (aunque sea calentando sus directos) la carretera toma un sentido diferente.

Hace poco tomaba el pulso a un disco recomendado. Sonaba bien, claro. Pero sonaba diferente.

Descubrí entonces que se trataba del álbum debut de Benjamin Booker. Un joven de 25 años nacido en Virginia cuyas aspiraciones musicales lo llevan a Nueva Orleans. Allí se empapa de las raíces y los mezcla con tintes rock e incluso punk.

Dice tener referencias de T-Rex y escuchándolo evidencia que es así. Suena ya en las mejores radios estadounidenses y ha actuado en el show de Letterman, como un presagio de un buen futuro.

Corrí entonces a una tienda de discos, pregunté por él y aún no lo tenían. Lo encargué y una semana más tarde ya estaba sonando en casa. El dueño de la tienda me dijo que había hecho un pedido de 10 copias que unos días después se agotarían. Según me contó, un día puso el disco en el hilo musical y vendió siete copias de golpe. Parece una moda pero no lo es. It´s only rock&roll (but I like it).

19 días y 500 noches (Joaquín Sabina) *Entrada número 50*

Sin títuloAl llegar a la entrada número 50 dije que escribiría sobre mi grupo de cabecera (predecible), The Beatles.

Como todo en mi vida, el plan cambia cada cinco minutos y decido una cosa diferente. He decido ocupar esta entrada con el disco “19 días y 500 noches” por dos motivos: Joaquín Sabina es uno de mis cantautores predilectos y el álbum cumple 15 años.

En septiembre de 1.999 llegaba a mis manos un regalo de mis padres que no pude esperar a llegar a casa para abrir. El coche de mi padre, un Opel Vectra azul -incomodísimo, por cierto- se convertía en nuestro The Cavern particular. Una tarde de impresiones. Lo primero: la portada. Recuerdo que Sabina acababa de pasar una etapa turbia y su gesto en la portada parecía reflejar “sigo demasiado vivo para que nadie pueda matarme”.

Puse el disco y la voz me chocó. Más desgastada de lo normal. Recuerdo que mi padre me miró en el coche y dijo “¿éste es Sabina?”.

Enseguida comenzó a sonar “Ahora que…”, “19 días y 500 noches” o uno de mis temas favoritos: Barbi Superstar. “Joder papá –pensé- sí que es Sabina. Y ha vuelto mejor que nunca”. Demasiado rock para digerirlo en poco tiempo.

Dieguitos y Mafaldas”, “El caso de la rubia platino” o “Cerrado por derribo” fundían el disco con pasos de gigante. Pero mi mejor recuerdo fue al escuchar “Noches de Boda”. Mi padre miró cómplice a mi madre. Ellos sabían a quién pertenecía la voz rota del comienzo. Me explicó que era de Chavela Vargas y me prometió enseñarme algo de su música que había por casa cuando llegásemos. Aquella tarde fue perfecta. Comenzó el gusto por la mitomanía musical. Solo repetía a los amigos del colegio “Tengo el nuevo disco de Sabina. ¡Vaya! Y canta Chavela Vargas”.

Una de las obras maestras del ángel caído de Úbeda para esta entrada número 50. Al final, como decía un buen amigo, “como siempre están, los Beatles siempre pueden esperar un poco más”.

Business as Usual (Men at Work)

Sin títuloEn 1.981 la famosísima (y ya por entonces) banda Fleetwood Mac hacía su gira americana. Antes de comenzar el concierto inaugural, una no tan conocida banda australiana calentaba los motores del concierto.

Men at Work arranca la expectación del panorama musical. Presentados como una banda de rock australiana, el grupo encabezado por Colin Hay edita su primer álbum: Business as Usual. El impacto no se hace esperar y dos de sus temas, Who Can I be now? Y Down Under, se cuelan en las listas de éxitos del momento, llegando incluso a mantenerse durante semanas.

La dupla mantenida entre Colin Hay y Greg Ham daba así sus frutos y otorgaban el éxito que años antes buscaban en jam sessions por Melbourne. Mezcla de sonidos étnicos, rock y reggae abanderan el espectáculo.

Tristemente y por el capricho de la propia naturaleza (Greg Ham fallecede en el año 2.012) la banda no volverá a subirse al escenario, dejándonos un poco más viudos de rock.

New (Paul McCartney)

Sin títuloEn el año 2013 irrumpía en el panorama musical de casi finales de año, el último álbum de Paul McCartney: New.

Tras unos años de recopilatorios, grandes éxitos y una delicia de versiones como Kisses on the Bottom, el exBeatle presenta un álbum de temas originales.

Si tenemos en cuenta la trayectoria musical de McCartney no era tan difícil imaginar que algún día llegaría incluso a flirtear con la música electrónica. Quizá por una voz que comienza a desgastarse o por el hecho de tocar botones distintos, lo cierto es que Paul convence más por su capacidad de composición que por su talento vocal a estas alturas.

El disco no es homogéneo. Puede ir del rock y los compases más clásicos de los Beatles a la clásica cara b de los Beach Boys, pasando por detalles eléctricos y el blues a una sola voz. Tras varias escuchas podemos darnos cuenta que el que tuvo, retuvo y es difícil quitarle la idea del Sgt. Peppers de la cabeza. (Hay que recordar que uno de los productores del disco es Giles Martin, hijo de George Martin).

En mitad del disco, tras la fuerza de Alligator o Queenie Eye aparece –como un trueno- Early Days, canción autobiográfica en la que resume de una manera tan sencilla como hermosa, su amistad con el desaparecido John Lennon.

“¿Qué quieres ser de mayor, Paul?” dicen que preguntó un periodista durante un vuelo a Estados Unidos en la segunda visita de los Beatles. “Músico” dicen que respondió.

Tempest (Bob Dylan)

dylan

Zimmerman. 30 discos. Un mito.

Bob Dylan emprendía, en 2.012, su última aventura discográfico: Tempest. No era fácil esperar algo excelente de ese álbum siguiendo la decreciente carrera del norteamericano. Pero llegó Tempest, llegó Duquesne Whistle, llegó la última gran oda a Lennon.

Compaginando como siempre el virtuosismo del blues, el escenario del folk y la intrahistoria del country, Dylan introduce en 10 pistas (una de ellas, Tempest, con una duración de 13:54) una obra oscura, musicalmente feroz y sin grandes hazañas literarias.

Bajo la banda que últimamente acompaña al artista, se sumerge en el estudio para dar vida al último disco hasta la fecha. Personalmente, destacaría en algunos temas la presencia del bajo –inseparable ya- de Tony Garnier.

Os dejo el videoclip del tema Duquesne Whistle: toda una pequeña obra (de arte)